GRACIAS 🦊

18 de octubre de 2019

Crónica del 17 de octubre; Así se desató la guerra en Culiacán



EL PRONÓSTICO DEL CLIMA NO FALLÓ

Eran alrededor de las 3:00 de la tarde del jueves 17 de octubre cuando se esparció rápidamente el rumor del desate de una balacera en las inmediaciones de la Fiscalía de Culiacán.
El pronóstico del clima decía que una zona de baja presión obligaría a suspender actividades educativas durante la tarde y noche en todas las escuelas, por lo que de inmediato se activó la alerta, y el aviso se difundió como es obligatorio a través de todos los canales de comunicación. Se esperaba una lluvia que llenara las cloacas de agua, los canales y los arroyos la tarde del jueves, pero una lluvia de fuego, balas y sangre llenó Culiacán desde demasiado

11 de julio de 2019

Experiencia paranormal en clínica del IMSS

Mientras estuve en el hospital con mi papá durante tres días, tuve una experiencia que llamaré paranormal


Dicen que los hospitales están llenos de energías debido a la naturaleza del lugar donde la muerte siempre está presente. Eso quizá hace que estos lugares aguarden energías, espíritus, ánimas...
Durante los días que estuvo internado mi papá lo acompañé.

La primer noche fue sumamente pesada porque mi papá

9 de julio de 2019

Cuando la queja te supera...

Nos quejamos de cosas como:

"El camión de la basura no pasa", pero no dejamos de generar residuos, no reciclamos, no reusamos, dejando montones de residuos en la calle a espera de que alguien más se haga cargo de lo que nosotros mismos hemos generado;

Que "hay un baldío lleno de maleza y moscos", pero no agarramos la pala y el rastrillo para limpiar y esperamos que las autoridades lo hagan porque es su obligación... porque para eso pagamos impuestos;

"Las matitas del camellón se están muriendo", pero no las regamos, no adoptamos los espacios, esperamos a que se estén secando para quejarnos de la falta de atención;

"Que hay animalitos en la calle", pero no recogemos ninguno, no los curamos, no los llevamos al veterinario, no los adoptamos, esperamos que otros lo hagan porque no tenemos tiempo, ni dinero, ni espacio, solo excusas;
"El servicio es pésimo", pero siempre traemos una pésima actitud;
"La atención es deficiente" pero nunca damos lo suficiente o un poquito más;
"Tratamos con gente amargada" pero no ofrecemos una sonrisa aunque nos esté llevando la ch...;

"Pedimos mucho, lo mejor, lo que creemos que merecemos" pero no nos esforzamos por ser mejores, no damos nuestro el 100....

Estas son algunas incongruencias a la hora de quejarnos...

Y así como resonamos vuelve el eco a estrellarse en nuestra cara y no cambia nada mientras la queja persista. Parece que mientras más nos preocupamos y quejamos de algo ese problema se duplica.
Pero menos energía requerimos al invertir resolviendo un problema común, que quejándonos de situaciones que podemos cambiar.

Ahora dime ¿De qué situaciones te quejas? ¿Puedes hacer algo aparte de quejarte?

Deje sus comentarios y comparte si crees que es mejor quejarnos menos y hacer más...

22 de marzo de 2019

La leyenda de Alejo Garza: El día que el viejo le ganó a los Zetas

Le han escrito corridos por su valentía, hicieron una película con su historia e incluso hasta un cómic comenzó a circular actualmente en Europa, este anciano sacrificó su vida valientemente antes que regalarle su rancho al cartel de los Zetas


Muchos conocemos historias de desplazados debido al narcotráfico, donde sujetos armados amedrentan a la población a entregar sus viviendas y todo lo que tienen, a huir de sus hogares por la guerra que ellos mismos han comenzado con otros grupos armados de cárteles contrarios, afectando así a la sociedad en sus extremos más vulnerables.

21 de febrero de 2019

Si no conoces a Don Sóstenes, no conoces el Mercadito Independencia


Si usted ha ido al mercadito Independencia y no ha conocido a don Sóstenes, haga de cuenta que no vino, porque por muchísimos años él ha sido quien trajo entretenimiento mental para personas que, en sus ratos libres, podían echarle un ojo a las “novelas” sin tener que prender ningún aparato, sin que se acabara la pila.

20 de noviembre de 2018

Mexicano sin corazón...


Los linchamos porque alguien más decidió... decidió que eso era lo correcto... porque no quisimos pensar por nosotros mismos.
Era más fácil seguir a la horda que detenernos a razonar; y los colgamos y los quemamos, y les golpeamos con los puños y con las palabras...

11 de noviembre de 2018

El precio de la envidia


Debemos pagar el precio de la envidia. 


Pero estoy totalmente segura que nadie pagaría el precio de ser igual que yo, de tener lo que yo tengo, de vivir lo que yo vivo, de saber lo que yo sé, de ser como yo.
Llevamos un recorrido cuya suma de pasos y experiencias es el yo presente... La envidia, dicen, es un sentimiento vil, pero no sé, no la conozco, porque a pesar de mucho, mi vida y mi ser han sido mi

8 de octubre de 2018

La columna



Mis brazos han trabajado contra las olas, contra el aire, creando y arrancando vida, viendo crecer y cambiar, descansar y fluir... en la naturaleza nada es estático, los seres en constante movimiento cambian de sitio, a veces casi imperceptibles migran de lugar en el espacio que ocupan, sus formas cambian, las que se sienten y las que se escuchan. Evolucionan, sienten, luchan, mueren.
Un hombre coloca una columna y su lógica le dice que todos sus esfuerzos se acaban ahí, que la columna ya no se caerá porque es un objeto inanimado colocado con esfuerzos de ciencia y razón, con inteligencia en un sitio estratégico, ya estudiado para permanecer. 
Se acabaron sus esfuerzos cuando alzó su construcción... solo de vez en cuando vuelve a ver el paso del tiempo (como si este fuera un ser viviente) causar estragos en su obra, pero ya no invierte demasiado en ella, si cae puede poner otra y otra y otra, con otros materiales y estrategias, en otro sitio, de forma diferente. 
Porque esas cosas no luchan contra nada, se ajustan a las manos de su creador, solo lo vivo lucha. Y el hombre se vuelve tonto, el creador se limita a crear objetos sin vida, por mas vida en apariencia que le adjudique su imaginación, su materia no pelea, siempre el maestro tiene la razón. 
El hombre se cansa de trabajar en levantar su obra y una vez logrado se duerme hasta que esta colapsa mostrando algo que parece vida o muerte. "Yo ni siquiera sabía que podía moverse" dice. Pero fue la tierra que la sacudió hasta caer, fue el viento, la lluvia, los golpes, el rayo del sol, la obra del ingeniero colapsa, inerte desde siempre. 
Una mujer igual. El hombre construye un lazo con ella y una vez levantado cree que ya no es necesario ningún esfuerzo. Se le olvida ingeniero que la mujer no es una obra inerte, aunque por fuera parezca dura como piedra, que el paso del tiempo logra que su interior migre a lugares donde se le recuerda que está viva, se le olvida al hombre que la mujer lucha porque siente, que no va a durar de pie como columna solo para ser el orgullo de su "creador", sino que se recostará en su pecho para buscar el latido de su corazón, a ver si vive todavía aunque parezca que no. 
El hombre es tonto porque cree que su obra es estática, que su esfuerzo durará mucho tiempo, pero la naturaleza no es estática, la mujer no es objeto sin vida; de una columna no salen mas columnas para llenar el mundo de idiotas y de mujeres.

23 de septiembre de 2018


Todos los factores que le cambian la vida vienen a presentarse de tiempos en tiempos y estoy cansada de intentar "Aceptar las cosas como vienen" como un acto de amor; pero decido no aceptar las cosas como vienen (me justifico porque duelen las sombras, las mentiras, las heridas que siembra para que maduren un día y se pudra mi árbol y mi corazón se desmorone), esperar una reacción pero perder la paciencia en el proceso...
Amar sin ser cuidado y atendido, anhelando el tiempo que nunca llega, la caricia de una atención, las miserias que le sobran al otro hasta que explotar y abandonar es la opción que sigue luego de acabar con mis ideas...
Porqué permanecer con la estúpida esperanza sin dirección, a ciegas? Si no era Dios para qué tenerle esa fe de paraíso que promete, sin abonar nunca a la sed y al hambre del alma, por toda la vida el cansancio, hasta la hora indefinida.
No! Ya quiero mi recompensa y mi paraíso. La lealtad del presente la entrego hoy pero mañana no sé, solo ahora. No hay otro momento que conozca, porque solo existo aquí y ahora. Si quieres y si no, quédate dónde estás, donde te dejé cuando renuncié justificando mi partida anunciada y no me sigas, yo vuelo alto cuando quiero, aterrizo y si caigo, lo hago con estilo y el dolor hasta se vuelve placentero.

5 de julio de 2018

El coqueteo: tres días de crónica en Morelia

Aproximándonos



Aquí voy por la estrecha calle empedrada, cuesta arriba, por una ciudad que no me conoce. Si me conociera cediera un poco desde ahorita y me permitiera retirar la distancia cultural que existe entre ambas y Morelia, se sonroja a la par de mis tímidas sonrisas en solitario, mientras asciendo por Quintana Roo. Su cantera rosada me coquetea sin piedad, por eso río.
Mientras avanzo esquivando transeúntes, ciclistas y autobuses que parecen toros blancos no domesticados, recuerdo que por prudencia, debo actuar con naturalidad, para que mi vulnerabilidad (en todos sentidos) permanezca oculta adentro de mis botas todo terreno y debajo del suéter deportivo, con mi fingida fisionomía "karateca sin sentimientos".
Sé que Hortensia me tiene mucha fe, por eso me pidió que viniera; pero sobre todo sabía que yo era la indicada, no tanto por mi fascinación por la construcción de historias desde sus cimientos en el otro, sino, -es que tú si eres aventada, mija.
Parece que voy caminando y avanzando pero mis oídos y mis ojos son como dos niños traviesos que corretean y juegan a la roña. Se paran en la esquina del taquero donde la mujer cuestiona a uno de los trabajadores  -Cuantos hijos tienes con ella? -Cinco. Río (yo tengo tres). -Pero te haces cargo? -Ya no estoy con ella. Me fastidia. Continúo.
Ya no se si voy hacia adelante o hacia atrás. En una ciudad conocida ya habría decidido esa cuestión. Porque es una cuestión de percepción nada más, hasta que alguien me diga que el mundo tiene frente y patio trasero, o es cuadrado pero tiene una parte mas angosta.
Aquí estoy, no sé a dónde ir todavía ya que me desocupo de mis obligadas actividades. Pude asombrarme de la forma de las hojas de los árboles, de las semillas voladoras que descienden en espiral y caen como un puñado estrellándose en el empedrado de la Plaza de las Rosas, mientras escucho a los niños pedirle atención a la madre, mientras juegan.
Quiero mimetizarme un poco porque me marea ser descubierta en la mirada de otros como la extraña que viene de fuera, lo peor de todo es que puedo sentirlo, tanto que no escapo aun de Morelia.

Extraviada


Que difícil y sencillo a la vez es viajar solo. ¿En quién puedo confiar? ¿En uno de los boleros que quedaron en el centro, de los que habló Juan? ¿En el hombre que prepara un vaso de gaspacho a la orden de -Con harto piquín, por favor- porque no me atreví a entrar a un restaurante para comer? ¿En el amigo de Hiram que puede llevarme a conocer la ciudad en doble piso (leyendas y lugares históricos) y conseguirme un taxi seguro para abordar en la madrugada que me iré? ¿A quién puedo decirle que me he perdido? que tengo un poco de miedo porque siento que me he alejado demasiado de mi zona de confort, de la calle que intenté memorizar: Quintana Roo.
Me he pasado de largo, he olvidado el camino de vuelta a ese lugar seguro que gracias a Mijane he conseguido en esta ciudad que me arropa como un tejido purépecha de hilos coloridos que brillan ajenos a mis sencillos vestidos sutilmente yoremes.
Se reirían de mi si les dijera que el dinero no quita el hambre, que no fulmina mi timidez de preguntar y pedir la carta en algún restaurant y que no mata mi dificultad de comer sola porque así me sabe a nada el alimento. No tiene caso que me esfuerce demasiado, porque así es esto que siento. No me aprovecha la soledad.
Puedo en mi extravío permitirme (me exijo valientemente), entrar al mercado de dulces, aunque me sienta rodeada, aunque no compre nada. En ese estrecho camino apabullado de personas, colores y olores de azúcar y miel, hay voces que piden que pase, que pregunte. Sé que en la mirada traigo grabada la palabra "Extraviada" y escucho una voz que me tranquiliza, porque se ofrece a si misma como artesanía humana sin pedir nada. La mujer madura invita, seduce, casi compromete, porque no embelesa como sirena, su tono de voz atrapa como sus dulces llaman hasta el mercado a las abejas que se quedan ahí hasta su muerte. 
Con ella y su voz hipnótica quiero llevarme de todo y, que cuando esté en la solitaria habitación de la calle Jacona en la colonia Juárez pasando mi última noche, me vea al espejo del ropero que hay frente a la cama prestada degustando pedacitos de ate, cruzada de piernas, recostada y tranquila, resignada a irme de prisa sin conocer de verdad Morelia.
Mientras desbarate con la lengua cada trozito de dulce, resonará, lo sé, la invitación de esa señora, pero esta vez diciendo: Vuelve...pronto.

Romance

Obra de Florence Leyret en Palacio Clavijero
Como no tenía caso desvivirme por encontrar un sitio para comer sola, puse a andar mis pies cuesta arriba por la calle hacia la zona más transitada, como una local cualquiera, con cabellos de extranjera y actitud de nativa, simplemente otra forastera de paso, pero en ayunas. Ya encontraría cualquier autoservicio para comprar algo. Pilas al tope de mi cámara discreta, avanzo esquivando miradas sin bajar la frente como me lo dijo un día un presidente, -siempre digna avanza-.
Me protege la lente por la que me asomo con sutileza la mirada, que no se sienta la agresión al paisaje que causo, las estatuas que inmortalizo de nuevo con un disparo silencioso que no mata, ni a las palomas que instintivamente vuelan, se desparraman en slow motion sobre la cabeza de las indias purhepechas para después volver a beber de las aguas que rodean su ofrenda al cielo.
Como ya es costumbre ignorar las instrucciones del mapa, me he perdido de nuevo, aunque esta vez contemplo hacia afuera mi extravío frente a un bosque, un museo y el acueducto que traigo en un billete de 50 pesos mexicanos. Debe haber constancia de mi visita, como es moda hacerlo, pero odio las modas, sin embargo, ya pasará de moda y me tomo una foto para mi misma, una selfie, solitaria, histórica, documento evidente de mi viaje.
Luego el romance de un callejón solo como yo, que en otra dimensión no sabe que he llegado ahí y permanece solitario, con dos viejas mujeres que charlan tan cotidianamente, se pierde. Quizás es la magia de la noche la que despierta esa belleza que cuentan del sitio que no pude sentir, porque lugares bonitos hay, pero belleza la paz de Catedral cuando permaneces absorto hacia el techo en modo meditativo, sin juzgar el oro y el tiempo... 
Ahora me voy. Ha llegado el taxi a las 5 de la mañana. iré sin saberlo a descubrir con asombro el fuego que arde de un pozo petrolero y el color de las copas de las jacarandas. Mis ojos no terminan de irse de Morelia y ya están pasando por Guanajuato.






27 de junio de 2018

Quiero que todo nos pase en un solo día

Quiero que todo nos pase en un solo día,
Las cosas de la vida, mientras sujetas mi mano
El matrimonio y un primer beso convergen con un viaje lejano y un regreso.
Dormir y despertar de sueño ese día de vida, desde el insomnio de una madrugada de placeres cumplidos y rechazos mojigatos...
Que nos volveremos pobres y ricos, ancianos y niños
Cocinemos nuestros favoritos, bailemos toda la noche...
Echemos a perder el menú con fuego,
Enojémonos, reconciliémonos,
Tengamos uno, dos, tres hijos
En el mismo día que nos conocimos,
En el mismo que nos enamoramos... Divorciémonos
Quiero que todo nos pase en un solo día
Aunque el amor llegue y se vaya
Y haya celos, pasión, obsesión, desengaño, esperanza, lujuria y miedo.
Todos los sentimientos ausentes
Que en un momento se presenten.
Quiero que vivamos la vida en un solo día y ese mismo día también Morirnos, de dolor, de amor o de risa y ser viudos ambos.
Otro día si no vienes me quedaré con todo lo obtenido y perdido, con los hijos, el miedo y la riqueza; vacía de deseos y sueños incompletos.
Si no vienes mañana, si te pierdo, hoy quiero vivir toda la vida contigo mi vida.

16 de junio de 2018

Mis intentos de ser burguesa (Primera temporada)

Reporte de mi visita a un evento artístico para ubicar los comportamientos de los asistentes en los universos de gusto de Pierre Bourdieu ("Burdié") Año dosmilyferia



Fui al teatro después de años de no pisar uno. En esta ocasión en Foro Experimental del CEART, un pequeño espacio cultural que como su nombre lo indica es un lugar de expresiones artísticas de carácter experimental. La obra que fui a ver se llama "Muerte accidental de un anarquista" escrita por Darío Fo, producida por Scénica Formación Actoral y Colectivo Cucuy; dirigida por Alejandra Mancilla, una mujer joven, mexicalense, egresada de artes escénicas que ha tenido amplia participación en el teatro regional, en televisión, en series y telenovelas.
Según la página web de CEART, este foro es "óptimo y multifuncional para presentaciones académicas teatrales y conciertos" que posee las características y servicios necesarios para estos fines con la posibilidad de adecuarse según los eventos que hayan de presentarse y aunque en la página señalan que a foro cerrado la capacidad de asistentes es para máximo 250 personas, una placa junto al área de cobro al lado de la puerta de entrada, lleva inscrito "150 personas máximo", aunque el estar ahí dentro y casi llenos los palcos (para mi parecían palcos, no butacas), ese límite de capacidad me parece justo.
Regresando un poco el tiempo
Decidí tomar dos horas de anticipación para creerme lo del dicho "Al que madruga Dios le ayuda", pero me acordé de otro dicho: "no por mucho madrugar amanece más temprano" y como resultado llegué una hora antes frente al Centro Estatal de las Artes frente al Río Nuevo (un enorme bulevar que antes de ser carretera era el río Colorado, pestilente por las aguas negras que fluían por él. Fue entubado y convertido en una transitada vía de comunicación).
Tuve una primera experiencia con el taxista que me preguntó si era actriz o estudiante. Pensé en decirle la verdad, que iba obligada por mis responsabilidades académicas; tampoco le dije que era actriz porque si se lo hubiera dicho habría ganado, tal vez, otro fan acosador. Le dije que iba movida por mis más tiernos deseos de ser parte de la clase burguesa y que para ello debía imitar su forma de consumir la cultura, pero como ignoraba sus modos (modus operandi) tenía que pasarme un tiempo observándolos con ojos críticos, con la esperanza de que la obra no despertará en mí ni un ápice de funcionalidad ni sentido, solo ver y disfrutar. Empezó por cobrarme muy caro el pasaje y con ese inicio ya me estaba sintiendo de aquel lado, de la high.
Una vez frente al ceart caminé hacia un lado y luego hacia el otro, como quien ignora dónde está la puerta de entrada; supuse que era parte de ese proceso de consumo elegir la puerta correcta para introducirme a un teatro. El hecho de llegar en taxi y no llevar auto propio para estacionarlo dentro me dio la ventaja de conocer al vigilante abre puertas, el señor José, quién al ver que me aproximaba a la entrada se acercó y me abrió la puerta diciendo: "-Pásele no tenga miedo".
Me introduje y una vez ahí dentro le expliqué al don a lo que yo iba. El señor José, amable y acomedido, se ofreció a llevarme hasta el foro experimental, incluso entramos a la sala cuando los muchachos de staff estaban arreglando el escenario, las luces, el sonido, los artistas preparándose, en fin, previo y como quien dice behind the scenes.
Pude reconocer rápidamente a dos jóvenes miembros del staff, pero bueno, aunque quiera pertenecer al campo legítimo y codearme entre la burguesía No logré arrebatarles un -Hey, qué onda?, absolutamente a ninguno de los que reconocí entre la gente del teatro. Fue un asomarme tras bambalinas y salir ilesa. Parecían sorprendidos cuando me metí ahí, todos voltearon y nadie dijo nada. Me reí antes de emprender la huida en reversa.
Al salir a esperar a que comenzará a llegar el público, los cobra entradas, la crema y nata mezclada heterogeneamente con la gente naca, la gente que como yo tuviera un propósito secreto que no era enteramente el disfrutar la obra, el señor guardia me dejó sola después insistir en mostrarme toda la infraestructura del lugar y contarme su vida íntima, sus orígenes y los de sus hijos, a lo que me resistí de manera respetuosa.
Me quedé un rato sola afuera de ese edificio de forma cuadrada, esperando ansiosamente la llegada de uno que otro raro espécimen que tuviera más ganas de ver una obra de teatro que un concierto masivo de León Larregui en el vecino foro Fex. Sinceramente, mi ingenuidad e ignorancia acumuladas sobre asuntos de alta cultura o por lo menos del "arte legítimo", me llevaba a imaginar un triste cierre de temporada teatral en el que sólo una decena de asistentes sin quehacer o condescendientes con la producción asistirían solidariamente arraigando para siempre la amargura de los actores (en mi mundito de historias dramáticas).
Como suele pasar, mi imaginación sobre finales trágicos sólo quedó plasmado en el párrafo anterior como eso mismo, pura fantasía pues, poco después de que una empleada de la limpieza se acercara tímidamente para hurgar en el bote de basura a mi izquierda, verme y sonreírse con sencillez, seguir empujando el bote con el trapeador y ofrecer un helado (que en Sinaloa es lo mismo que un hielito en Mexicali) a un ayudante de la producción que iba presuroso pero con sutil cadencia al avanzar (el cual se negó a aceptar el helado porque no traía dinero), después de eso, empezaron a aparecer los asistentes al evento, por quiénes el teatro se hace.

Que empiece la función.
Eran ya pasadas las 7:30 de la tarde y de un momento a otro como cambio de escena, la angustia que me remitía estar sola e imaginar tristes y solitarios palcos teatrales (anota Lucy Ortega: "viles sillas... y duras!"), se transformó en una angustia más envolvente por la aparición repentina del público espectador llenando los palcos externos, el pasillo, la mesa de enfrente.
Los más puntuales llegaron solos. Parejas y grupos de más de cuatro personas concurrieron cerca de las 8. Ayudantes y staff esperaban con ansia para cobrar la entrada $100 pesos. Lamentablemente, por el lado económico (para la producción), varios pedimos descuento de estudiante. Algunos nos reconocimos inmediatamente; otros tratamos por todos los medios de ignorarnos entre sí por el bien de la obra que amenazaba, en la sinopsis, hacer estallar una bomba anarquista.
Era una extraña convergencia de individuos. Tanto por su comportamiento como por su apariencia física. Conviviendo en el mismo espacio pero cada uno en su aparente papel. No es como cuando se va al cine y la fila lleva un orden por aparición.
Casi al momento de permitirnos entrar al foro pude observar cómo cada asistente tenía alguien con quien conversaba. Aparecían reconocimientos entre personas, como comentarios sobre visitas anteriores, excusas y explicaciones por la ausencia de tal individuo, bromas sin chiste que concluían en un arrebato de carcajada sutil y solidaria (lo que identifico como hipocresía) y ceder el paso a alguien más con una brillante sonrisa y finos movimientos corporales.
De un momento a otro empezaron a avanzar los asistentes para tratar de formar una fila que nunca fue fila. Quienes poseían una especie de poder se imponían con su presencia y actitud saludando a cuanto sujeto similar se encontraban frente a sí. No pedían permiso para imponerse, lo hacían con despechada naturalidad, saludaban y compartían un par de frases y un saludo de alfombra roja haciendo esperar a los de atrás. La obra y todos nosotros podíamos esperar por ellos, porque es importante que se reconozcan aunque no sea precisamente a lo que han ido, O sí?
Hubo aquellos que al comprar su boleto preguntaron por el descuento y quienes despreocupadamente desembolsaban billetes gordos, mientras el cobraentradas se quedaba sin feria para darles el cambio. También aquel que no necesitó boleto para la función por ser conocido, amigo, familiar tal vez de algún miembro del elenco o producción. Entramos todos, nos dispersamos a donde nos sentimos cómodos y los que llamaban la atención por su comportamiento extrovertido o destacado se acomodaban en las filas frontales del escenario.
Entre los asistentes que se destacaron por su presencia física estaban: un rastafari tatuado, con el cabello hasta la cintura y su risueña acompañante; el tipo del sombrero de ancianito de los años 20```` s con su notable buen gusto al vestir y su novia, personaje de la danza mexicalense que no se quedaba atrás, con su casual atuendo; las chicas "ñoras" multicolores y el sarcástico que no apagó su celular.
Mucha gente no hizo mucho ruido con su presencia, pero una pareja de ancianos elegantes, sentados hasta el último palco, (si, eran palcos económicos, pero palcos), hicieron más ruido en mí por su silencio e inmutabilidad ante la obra qué llamaban mi atención. Parecían protegerse uno a otro, como si esperaran una estampida, pero con menos expresión facial. Parecían no sentirse integrados, más bien temerosos.

Mis CLASEficaciones
Al observar los cómo de estos individuos hago clasificaciones: los que disfrutan, los que gastan, los que aprenden de esto, los que presumen de aquello, los que van a sentarse a ver y oír, los que esperan sentir.
Ahora, ubicando los comportamientos de quienes asistieron a la obra de la "Muerte accidental de un anarquista", observé que cada agente se situaba en uno de los tres universos de gusto de Pierre Bourdieu (Budi bordier bordiu). Cada uno con sus modos se integraba y sin quererlo por supuesto, reforzaba en mi percepción estas clasificaciones.
Empezando con el gusto popular o bárbaro (que casi brilló por su ausencia), la mujer de la limpieza que pasó frente a mí con el bote de trapeador ofreciendo su helado a un empleado de la producción teatral. Ella estaba ahí porque tenía que estar. Necesidad, aprovechando el momento para ganar algo de dinero. No pasó para conocer artistas. Supongo que pudo pensar al verme que era su oportunidad para ofrecer su producto, sin embargo, al verse descubierta hurgando en la basura pudo sentirse intimidada y pasar frente a mí de largo para ofrecerlo a alguien más. A ella y al guardia son a los únicos que ubiqué en el gusto bárbaro. Al Guardia porque igualmente no se le veía ningún interés en el arte, más bien esperaba involucrarse (posiblemente) en una conversación de la que tuviera algo que sacar provecho.
En cambio, ubicar a personas en el gusto medio no fue difícil. Muchos de los asistentes buscaban distinguirse de los demás intencionalmente. Estaban el sarcástico que citaba a cada sociólogo anarquista que recordaba y criticaba a los asistentes por su apariencia;  las ruidosas mujeres "ñoras" coloridas que llegaron en grupo de cuatro y que no dejaban de hablar de trivialidades, preocupándose por jalarse la blusa, el vestido y pararse en sus enormes tacones, más apropiados para una fiesta buchona que para simplemente asistir a una función teatral. Estaban visiblemente preocupadas por su apariencia física, tratando de aparentar ser parte de ese mundo de arte legítimo y no salieron de su círculo, aunque si se sentaron al frente del escenario.
Otros personajes (de mi experiencia intentando ser burguesa... Ok no, simplemente haciendo una tarea para entregar a Lucy Ortega y pasar en mi segundo intento teorías 3) que ubico en el gusto medio, fueron los jóvenes que asistieron con pareja al evento y que pidieron descuento de estudiante, aduciendo que hay que aprovechar el descuento, como si fueran a cualquier cine los miércoles...Pero me pregunto, porque una función de teatro y no una de cine? Porque sencillamente la obra de teatro va más de acuerdo con su personalidad, reflejada en su vestimenta rebelde, adoc con el tema de la obra, porque tal vez pensaban que esa obra sería un aliciente para legitimar su gusto y simpatía por el anarquismo. (Mis conjeturas)
En el gusto legítimo ubico a los despreocupados ancianos que sólo asistieron para ver la obra, negándose a sentir o disfrutar como lo haría el del gusto medio, quizás convocados por algún familiar (lo pude casi constatar cuando al finalizar la obra acudieron con la directora de producción a comentarle o preguntarle algo con visiblemente mucha confianza, característico de la relación familiar y hasta un beso).
A otros que ubico en ese universo es al sujeto del sombrerito de los años 20 con su novia bailarina. Todo mundo (su mundo), los saludaba y a todos saludaban, especialmente al muchacho, que destacaba por su atuendo y se imponía a la vista de todos con su comportamiento visiblemente en su hábitat natural. Había un distanciamiento de la necesidad de asistir a este evento. Asistían porque les gusta, porque forman parte de ese ámbito artístico. No mostraban preocupación alguna por el costo,  parecían pez en el agua lo que contrastaba y hacía ruido en los ojos de los demás, excepto en el de los ancianos.
Al finalizar la puesta en escena se cerró también la temporada. El grupo de mujeres ruidosas y coloridas mostraron a todo color su simpatía por un actor específico. El tipo del sombrerito siguió robándose la atención de aquellos en quienes se reconocía. Mientras que yo, no me pude ubicar (qué raro!). Pensé por un momento que podría pertenecer a un gusto bárbaro, por pensar en costo y gasto (contando lo del taxi), más mi desapego de la interpretación de la obra me hizo sentirme por un momento en el plano puro y legítimo, pero cuando el distanciamiento que tenía de la utilidad de asistir se hizo más corto comprendí, que sin pisar o pasar por el gusto medio, subo y bajo entre esos dos universos clasistas. Se cierra el telón.

12 de febrero de 2018

Por si...


No hay temor en la muerte y en la vida tampoco. Si perece mi cuerpo es el momento correcto del suceso. 
Pareciera desgracia y dirán que no es justo, pero justo y perfecto es el segundo en el que deja la esencia el frasco para integrarse al todo. 
Solo me iré cuando mi misión haya terminado, aunque parezca que

7 de febrero de 2018

Pedazos de migrante

Mexicali...

Ella me ama, ella me adopta, ella me enseña.
Me desaburre de mi rutinaria vida solitaria,
me llena de creencias y  de sueños sin límites.
Me hace amarla, ella me ama...

Sé que hay un misterioso destino escondido
de mi capacidad de  confiar en esta ciudad,
aún cuando lo descubra no lo

21 de enero de 2018

Restos de una mujer fueron hallados en El Fuerte, Sinaloa

Podría tratarse de una mujer desaparecida en mayo del 2017.
Primeras piezas localizadas

La osamenta de una persona del sexo femenino fue localizada hoy luego de una búsqueda por elementos de seguridad en las inmediaciones del poblado La Bajada del Monte, en el municipio de El Fuerte.
El reporte de este hallazgo ya había sido realizado días antes pero fue hasta hoy que en el monte, muy cerca de un sendero paralelo y próximo a las vías del tren se encontró algunos restos y prendas de vestir de mujer.
El grupo de las Rastreadoras de El Fuerte llegaron al sitio ya que también habían recibido una llamada alertando sobre una osamenta encontrada entre la zona enmontada. Fue el personal de Sedena quienes encontraron el cuerpo y actuaron como los primeros respondientes  delimitando el área donde había unos huesos esparcidos.
Por su parte las Rastreadoras del  colectivo Desaparecidos de El Fuerte, hicieron con autorización una exploración cercana al perímetro asegurado por los militares y encontraron la mayor parte de las piezas del cuerpo que hacían falta por lo que se amplió la cadena se custodia unos cuantos metros más.
Huarache presuntamente pertenece a la víctima

Además, algunas otras prendas de mujer fueron encontradas como unos huarachitos de piel de una puntada de talla 4 aproximadamente, varios trozos de lo que parecía un pantalón tipo mezclilla color negro, ropa interior y una blusa de resaque color morado, que pudo ser de otro color y deteriorarse por el tiempo y las condiciones del clima en la zona.
Otro hallazgo singular en el sitio fue el de un dije de metal dorado con la imagen de la santa muerte a más de 30 metros de donde estaban esparcidas las piezas óseas.
Una pieza importante del cuerpo, la mandíbula, también fue encontrada por el grupo de búsqueda de personas desaparecidas que continuaron explorando fuera de la línea de Seguridad hasta descartar la presencia de mas piezas del cuerpo de esta persona y es que "cada pieza es valiosa, porque son nuestros tesoros" comentaban las mujeres quienes la mayoría buscan a sus hijos desaparecidos.
El personal de la Fiscalía de la zona norte acudió a levantar los indicios y los restos encontrados y a las 13:00 horas el trabajo concluyó por lo que los elementos castrenses y la policía investigadora se retiraron para posteriormente comenzar el proceso de identificación a partir del ADN.
Carolina Calvo podría ser la víctima

En la base de datos del colectivo se registró la desaparición de una mujer de El Fuerte en mayo del 2017 y se cree que pudiera tratarse de esta persona pero serán las pruebas científicas las que descarten o aprueben esta hipótesis.
Las Rastreadoras realizaron una oración en el lugar cercano al hallazgo pidiendo que pronto los restos sean retornados a la familia a quien pertenecen para darle sepultura a la víctima y descanso sobre la incertidumbre del paradero de su ser querido.

8 de enero de 2018

Otro tesoro que volverá a casa... Hallazgo #115

Las Rastreadoras de El Fuerte encuentran restos de una osamenta humana en La Capilla, El Fuerte.

Por Graciela Tapia

Fue alrededor de las 4 de la tarde del lunes 8 de enero del 2018 que el colectivo de Las Rastreadoras de El Fuerte encabezado por Mirna Nereida Medina y formado por familias de desaparecidos de la zona norte de Sinaloa acudió al sitio señalado como "punto", una zona enmontada ubicada en la comunidad  La Capilla, El Fuerte donde se sospechaba podría haber restos humanos pues había algunas denuncias anónimas que así lo señalaban. 
A escasos 50 metros del camino de terracería que conduce al poblado cercano La Carrera, en la orilla de otro sendero cercado, fue que se encontraron lo que ellas con ternura denominan "tesoro", los huesos de un ser humano, un cráneo y otras piezas óseas pertenecientes aparentemente al mismo cuerpo pues fueron encontrados juntos.
Se trata del hallazgo 115 del grupo de búsqueda, el primero de este año 2018. En búsquedas anteriores ya se había explorado esa zona sin resultados pero, debido a que los huesos esparcidos carecían de prendas de vestir y solo había unas piezas importantes del cuerpo, se pensaba que pudieron haber sido arrastrados de otro sitio por animales carroñeros que lo movieron de lugar.

DÍA AJETREADO
La búsqueda empezó desde temprana hora de lunes en "La Cochera" de Juan José Ríos, Guasave, ahí donde un día antes, el domingo, las rastreadoras habían acudido tras un llamado por la localización de restos en la zona pantanosa, ya que varias mujeres del grupo movidas por su dolor necesitaban estar en el lugar para buscarlos y encontrarlos.
Ese día se conocieron tristemente otras historias de desaparecidos pues llegaban madres desesperadas, padres dolidos y familias enteras quienes desde meses atrás o varios años incluso, tenían esa referencia: "Ahí me han dicho que lo enterraron a mi hijo", señalando "el punto" con lágrimas a punto de desbordarse, un corazón constreñido por la impotencia que se reflejaba en el semblante y color de los rostros de quienes desde lejos primero y después se acercaban viendo el valor de otras madres motivadas por el mismo dolor que ocasiona la desaparición de sus seres amados.
"Ahí me han dicho que lo enterraron a mi hijo"
Volvieron a la cochera el lunes a realizar la exploración de otras áreas. Siguieron llegando más y más lamentables casos. ¿Cuántos desaparecidos hay en realidad entonces si de los que se acercaron varios negaron haber acudido a poner denuncia y menos tener cruce de ADN con otros cuerpos localizados?
Juan José Ríos tiene muchos rostros invisibles que solo sus familias reconocen que fueron desaparecidos. La mayoría son jóvenes, casi el 100 por ciento de los casos.
A pesar de los esfuerzos de los miembros del grupo y de la solidaridad de la humilde comunidad de esa zona de Juan José Ríos Guasave, que ofrecieron su apoyo al colectivo, no se encontró otro tesoro ahí. Sin embargo, tras retirarse se dirigieron con rumbo al municipio El Fuerte, a casi dos horas de diferencia del lugar de la exploración inicial y fue ahí donde un tesoro fue localizado en las condiciones descritas al principio.  
Cerca de La Capilla, El Fuerte,  dónde se encontraron estos restos, hay reporte de personas desaparecidas que por años son esperados de regreso con sus familias. El corazón le pide con ansias a esas madres dolidas acudir donde se encuentran estos restos y nada en el mundo debería interponerse ya que la luz de vida se ha apagado drásticamente en estas mamás y papás. Necesitan un atisbo de luz, todos quieren ver y reconocer algo de lo que queda, de lo que fue encontrado en estos sitios de encontrarse con muerte, porque ya mucho tiempo los han estado esperando, porque solo quieren regresarlos a casa y llevarlos a un sitio sagrado donde finalmente puedan sentir y saber que si están ahí los corazones que se perdieron un día.

Si requiere información acerca del colectivo las Rastreadoras o apoyar comuníquese al 6981127691- 

22 de noviembre de 2017

Por si un día no puedo decirlo

Mi agresor tenia nombre y apellidos. A causa de su nombre una pesadilla violenta me perseguía: cualquier otra persona o cosa con ese mismo nombre me generaba no solo asco sino desconfianza, prejuicios inevitables que me separaban de la socialización llegando a retirarme del mismo espacio de convivencia con esa persona u objeto.

No tiene caso mencionar su nombre. Los primeros pensamientos que abordan mi consciencia son "yo tuve la culpa" pero son como esas aves que se paran en los rinocerontes para quitarles algo de comida. Esas afirmaciones solo son resultado de mi experiencia mas no las tomo como ciertas, porque no lo son. Yo no pedí ser abusada sexual, psicológica,  social y económicamente pero además ser privada de mi libertad, alejada de mi familia y obligada a tomar decisiones para no perder más... Por ejemplo la vida, la cordura, la dignidad.
Si, yo soy una persona tierna, alegre y feliz. Es inaudito cómo parece que me he transformado en un ser despegado de la gente y seguir mi vida con naturalidad. "Parece que no estuvieras" me dicen mis amigos, los pocos que me  quedan y me miran alguna vez por mera casualidad cuando voy de la calle a mi hogar. Que no saben hasta hoy nada de esto.
Discreta, prudente, a salvo de la muerte del alma, así me siento ahora. Trabajando en mi sonrisa sincera, en la empatia con el dolor del otro, en la felicidad y en la existencia, la si existencia.
Han pasado años, no sé si decir muchos o pocos por que a veces me acuerdo vívidamente de algunos detalles patéticos y vergonzosos aún, (algún día simplemente serán "los detalles") y el tiempo parece volver.
Parte de mi auto conocimiento, individual por supuesto, como el de cada uno, me pide que cuente este capítulo de mi vida. Ante algunas personas de mi confianza me he liberado de esta pesada carga de mantener guardada mi experiencia, pero desde hace tiempo, mucho, porque siento que es mucho, me siento lista para contarlo.
No espero nada de esto. Ni siquiera justicia social, menos jurídica u otra cosa relacionada. 
Una persona me hizo daño en todos sentidos y como pude, como supe, como tuve la oportunidad, defendí mi vida.,
En esos momentos de gran humillación lo único que quería era vivir para alejarme cuando pudiera hacerlo, y vivir de manera que lograra superar ese momento y eso sigo haciendo todos los días, vivir.
Es increíble la forma como esa persona llegó a controlar todo lo relacionado a mi, todo lo que se acercaba, hasta la luz del sol que entraba en esa habitación en un segundo piso. A veces no necesitaba dejarme bajo llave, mi voluntad se estaba quedando derrotada. Mi escape era el baño, encerrada con el pasador desde donde escuchaba sus gritos en toda mi cabeza: "ya sal, estás loca?, sal del baño, pareces una niña, estás mal".
La sed, la deshidratación, el hambre, las amenazas  o las promesas y engaños, algo me hacía salir finalmente. No había golpes, no era necesario si no tenia quien me amara, quien me defendiera, quien le interesara mi vida mas que a él, " sería muy penoso que en la iglesia supieran la clase de mujer que soy", "te voy a regresar tu dinero y te vas a ir", "tu familia saben que estás conmigo por tu voluntad"... Era desgastante escucharme sin esperanza. Todo mi mundo estaba siendo modificado por mi agresor. No quería involucrar a mi familia en esto y jamás les pedí ayuda. "Quieres que le diga a tu mamá", "eres una puta que con todos te quieres acostar", "les diré a todos lo que haces", "solo a mi me interesas, eres una niñita, cuantos años tienes niñita? Di que tienes 10, dime..."
La fuerza física de un adicto al cristal, la mitomanía de un controlador, de un manipulador, de un violador con tendencia pedófila justificándose porque en realidad no soy una niña sino una mentirosa golfa, adicta, puta, que se mete con cualquiera que la mire y le pregunte "ocupas ayuda", " a donde va?".
Una noche escapé.
Después de un mes decidí que tenía dos opciones en ese momento: morir (suicidarme con una navaja) o vivir (jugar con una navaja de doble filo). Opción B. Fingir: sumisión, ganarme su confianza, amor.
Recuperarme de la deshidratación causada porque no me daba agua. Ya no haría "berrinches", le trataría con afecto, "eres la única persona que se preocupa por mí ". " Te amo"... En un mes me llevó a comer a una taquería, y a una licorería para elegir una bebida alcohólica cuando mi religión no lo aprobaba, pero yo quería ser agradable y complecerlo porque había aprendido a "amarlo y aceptarlo" a mi dueño, detalles encantadores para entretenerme encerrada, cosas que disfrutaría y que me recordaría que soy hermosa: pinturas, libros, cosas coloridas.
Lo logré. Casi. Le había pedido que me dejara hacer un viaje, para ver a mi papá, lo extrañaba tanto. Solo tenia que confiar en mi y darme un boleto de autobús. Casi lo logré. Pero esa tarde todo salió de mi control. Como si supiera me negó dejarme ir. Hice la máxima rabieta del mundo. Era mi libertad. Era mi vida. Era mi última opción. "Tómate esta botella conmigo". 
No podía creer que ese ciclo no acabara. Qué más podría entregar para recuperar mi vida.
Esa noche no salí. La siguiente tampoco. Estaba muy lastimada en todos los aspectos aunque al espejo aun podía reconocerme. A los días llegó ebrio y me dio un boleto. Un taxi estaba abajo y salí de ese infierno. No sabía si estaba viva o muerta en ese instante, pero elegí seguir viva aunque los posteriores años ni lo deseaba, ni lo sentía.
Su nombre lo he ligado a mi experiencia. Por eso la náusea, la rabia y la desconfianza me duraron mucho tiempo, muchos años.
Es un cúmulo de otras experiencias de vida y contacto con mi fortaleza desde el deseo de vivir, de creer aun en que no todo es violencia, también hay amor que lo cura, o trata al menos, todo, que me asumo recuperada y totalmente inocente de todos los cargos que yo misma me impuse (" yo me lo busqué ", "pude hacer algo", "por confiada"). 
Supe que un día, mi amor por las letras me daría las palabras correctas para expresar cómo fue para mí haber sufrido estas agresiones. Siempre que sea posible elegir la vida la voy a escoger. Llámenlo resiliencia, voluntad, espíritu humano, fuerza, valor, siempre he pensado que tengo algo qué contar y viví para contarlo, hasta ahora. 
Quedan muchas cosas sin decir que por lo pronto no considero mencionarlas aquí por razones delicadas. Quienes me conocen y no sabían esto quizá se sorprendan o quizá no, quizá me juzguen o no, harán sus conjeturas o quizá no. Es el criterio personal, sin embargo si quiero pedirte que no me preguntes su nombre. Porque ni siquiera es justo que mi boca lo mencione.
Ahora que si me ves feliz, o que digo con una naturalidad que trabajo en mi felicidad, cree. Esa experiencia no se roba mi felicidad, ni mis ganas de vivir.

7 de septiembre de 2017

¿Dónde están los 197 jornaleros?

Se los llevaron de Oaxaca en varios camiones con contrato de trabajo en los campos de Sinaloa.
Hace trece años que no se tienen pistas de dónde pudieron quedar los casi doscientos oaxaqueños.

Alejandro Bautista Nazario

Alejandro lleva 13 años caminando de un lado a otro, de un pueblo a otro, alimentándose cuando alguien le ofrece una comida, cuando consigue un trabajo temporal en su trayecto, sin un rumbo fijo en realidad, quedándose a veces donde le da la noche, donde espera conseguir algo más que un poco de solidaridad, sino respuestas, pistas, como si se tratara de una dura penitencia que debe cumplir porque perdió a su familia, literalmente lo hizo hace trece años: perdió a sus hijos, a su esposa, a sus hermanos, todos están desaparecidos y los está buscando en Sinaloa, Sonora y Chihuahua, todo porque ese día no estaba en su casa para desaparecer junto con todos ellos
Con promesas de trabajo en los campos agrícolas de Sinaloa, un grupo numeroso de adultos y jóvenes, hombres y mujeres, fueron convencidos de trasladarse con sus familias a este estado del noroeste de México, pero una vez que salieron de sus pueblos, jamás regresaron.

Los que se quedaron, temen que estén siendo esclavizados en algún lugar aislado del norte del país y piden ayuda para localizar al menos a uno que pueda darles pistas de dónde están los otros.

He aprendido


Hace tiempo que sabía perder,
sobre todo perder el tiempo con gente que no lo merecía...
Había perdido incluso
las ganas de volver a enamorarme;
sabía perder el equilibrio y estallar;
la dignidad;
la belleza física y espiritual....
todo estaba escondido.
Solo esperaba a que me impactara la realidad.

Pero con el tiempo supe
cómo caer en lo más profundo,
cómo morir en un instante,
cómo enmudecer ante el dolor,
cómo enterrar los recuerdos.

Cómo dejar de ser yo y ser otra persona,
fingir dureza, crearme una

29 de agosto de 2017

Hoy es el día para revelar este secreto

30 DE AGOSTO

Hoy hace exactamente un año comencé a trabajar como periodista en la sección policíaca de El Debate, un diario de Los Mochis, Sinaloa, el más conocido en la región. 
Es mi primer cumpleaños como periodista. Es un día importante además porque como si fuera casualidad, es el día internacional de las víctimas de desapariciones forzadas siendo el tema de todos los días desde que comencé.


Decidí hace tiempo que en este aniversario revelaría la anécdota más humillante y vergonzosa que me llevó a decidir hace casi dos décadas, trabajar en este periódico algún día, por lo que estoy a punto de contar algo que me causaba aún hasta hace poco, un nudo en las tripas y el quiebre de mi voz.

9 de julio de 2017

Sobre mis hijos: esos tres que amo



Los tres son una parte de mí:

Una parte mía que no me han quitado sino que se extiende;

que está fuera de mí pero no del todo.

Cada uno es una expresión de lo bello de mi vida;

cada uno es una extensión desprendida, sin egoísmo, de lo que he querido siempre ser sin saberlo.

Ahí en esos tres se cumplen muchos de los sueños que no caben en mi ser;

crece mi alma cuando crecen ellos...

Se agotará mi vida

pero se perpetúa mi esencia en esos tres que amo.

17 de junio de 2017

Si perdiste un hijo, ¿porqué no lo buscas?


Don Nacho: Un padre que busca a su hijo


Ignacio integrándose a una de tantas búsquedas.
“La vida me ha dado un giro de 90 grados, no hay una cosa que a mi no me haya cambiado desde que desapareció mi hijo”, cuenta don Nacho cuando le pregunto qué le ha pasado desde acude a las búsquedas con Las  Rastreadoras.

Reclinado en su sillón, evidenciando su desgastada resignación ante la ausencia dolorosa de su hijo, el señor Ignacio Álvarez, de oficio albañil, electricista y plomero, asegura que si tuviera la suficiente solvencia económica todos los días se iría a las búsquedas con Las Rastreadoras con tal de encontrar a su hijo, e incluso pagaría por que la gente, otros padres, le ayudaran a encontrarlo.

Ignacio Neftalí Álvarez Osuna, quien desapareció a los 32 años en marzo 26 del 2016, es hijo de Amanda y de Ignacio. Desde entonces Amanda comenzó a buscarlo sin descanso. Muy pronto le siguió su esposo, cumpliendo con lo que él llama "el trabajo que nos encomendó Dios".



Ignacio Neftalí Álvarez Osuna, desapareció el 26 de marzo del 2016.
“Voy  a las búsquedas todas las veces que se puede, hasta cuatro veces al mes”.
El grupo de búsqueda de desaparecidos en la zona norte de Sinaloa, Las Rastreadoras, se ha caracterizado en sus inicios por estar conformado por madres de jóvenes, varones la mayoría, pero también de algunas mujeres, que han sido víctimas de desapariciones forzadas. 
Pocos hombres forman parte del grupo de búsqueda. Pocos en el grupo de Las rastreadoras, son los padres que participan de alguna actividad o brindan apoyo de alguna manera, sin embargo, son muchos los desaparecidos y pocas las manos masculinas que clavan la pala en la tierra para encontrarlos, que agotan hasta la última pizca de energía bajo la inclemente naturaleza que acoge a los cuerpos como tesoros de los cuales esta  no quiere desprenderse y entre espinas y piedras, tierra dura, los esconde cual cómplice de los asesinos que los arrebataron, de quienes no se quiere saber la identidad, sino solamente un punto dónde cavar la pala para encontrar no solo a un hijo desaparecido, sino la paz del alma, el consuelo a tanto sufrimiento.
Cuando le pregunto a Nacho que si porqué cree que los padres-hombres no acuden a realizar búsqueda me contesta;
“Tal vez no se quieran dar el espacio de tiempo porque yo tampoco tengo tiempo, pero tengo que dármelo. Ahora que aunque digan que el padre no los quiere, la muestra se las he dado a todos”.
Otros padres se me han acercado con la foto de su hijo en la mano, con lágrimas en los ojos que con dificultad resbalan quizá por temor al prejuicio machista de convertirse en menos hombre. Pero ha de doler tanto, tanto como una herida profunda, abierta, que no mata al instante, que corroe el espíritu del valiente. Sin embargo, no ví a don Nacho llorar, porque su fuerza  la necesita para seguir buscando hasta encontrar a su hijo Ignacio y guarda, lo sé, lo sabe su esposa Amanda, lo sabe el grupo, guarda las lágrimas para cuando lo encuentre, a su hijo.
“El mejor regalo sería que apareciera mi hijo”.
Esa es la respuesta cuando le pregunto cual sería el mejor regalo que podría recibir en el día del padre. La respuesta es evidente. Nacho hace el esfuerzo de mantenerse estable cuando lo dice y lucha por conservar el tono tranquilo y pausado que le caracteriza, como si hablara un sabio.
La vida le cambió en todos  los aspectos desde la desaparición de su hijo. Es algo que cuenta Amanda que comparten cuando platican en el grupo, entre esto, la incomprensión, el rendimiento en el trabajo, la comunicación con su familia, la ausencia de sus amigos y al respecto dice Nacho, “no los procuro a ellos porque  lo único que quiero es encontrar a mi hijo y eso es en lo que me enfoco; la familia ni los amigos no nos entienden”.

Y si lo encontrara...?

“Aunque encuentre a mi hijo seguiré buscando a los otros, porque uno solamente sabe lo que es este sufrimiento... es muy triste vivir asi”.
Desde que se unió a las búsquedas con el grupo de Mirna Nereyda Medina Quiñonez, ha presenciado varios hallazgos de fosas clandestinas, de cuerpos, de huesos, de piezas óseas, "varios me ha tocado encontrar, en las Bolsas de Tosalibampo, Bachoco, Nuevo Horizonte”.
Sin embargo, no solamente el hecho de tener perdido a su hijo Ignacio y encontrar cuerpos de seres humanos que no son el de su hijo, le causa todo tipo de emociones. 
“Me da pa´abajo. Hay mucha tristeza; impotencia; se me bajan los ánimos y me dan más ánimos. Son muchos sentimientos encontrados... es mucha la alegría, es mucho sufrimiento al encontrar, al no encontrar”.
Don Nacho sabe que hay muchos otros hombres que desconocen el paradero de sus hijos. Hay cientos de jóvenes que están perdidos, la mayoría son buscados por mujeres que son sus madres, sus esposas, sus hermanas, pero pocos padres se han acercado al grupo de Las Rastreadoras para ofrecer su fuerza y su dolor. Se necesita dice, el apoyo de todos esos papás, de la fuerza masculina.
“Es mucho, muy necesaria la presencia del hombre, falta mucho, ¿o será que falta mucho más amor por parte de los padres? Por parte de las madres, todas, tienen mucho amor, pero falta mucho, que se acerquen más hombres para fortalecer esto. No tengo la mentalidad para juzgar a qué se deba, puede que no tengan tiempo o... falta de cariño. No lo sé... Solo la única idea que traigo en mi mente es  la de salir a la búsqueda, encuentre o no encuentre”.
El mensaje que le da don Ignacio Álvarez a otros padres que están en la misma situación que él es el siguiente: 
“Quiero decirle a otros papás que le echen ganas. Alguna vez dijeron quiero tener un hijo, pero quizás no iba a saber cómo cuidarlo; pero y si se te pierde... ¿por que no vas a buscarlo?”.

4 de junio de 2017

Hay demasiados desaparecidos como para dejar un día de pensar en ellos



Busco a mi hijo, a mi esposo, a mi hija, a mi hermano, a mi padre...


Un grupo de búsqueda conformado mayormente por mujeres que pertenecen a la asociación civil de Desaparecidos de El Fuerte, conocidas como Las Rastreadoras, salieron hoy recorriendo las inmediaciones de algunas comunidades, entre ellas el campo 19 y Camajoa, ambas del municipio de El Fuerte.

Introduciéndose por terrenos difíciles y enmontados van motivadas por el dolor y la esperanza de dar con los restos de sus hijos, hijas y esposos desaparecidos,
"nadie quiere encontrarlos así, en el fondo nos decimos a nosotras mismas que si qué tal si están secuestrados, o los tienen trabajando en alguna parte, pero esto es una posibilidad y hay que agotar todas las posibilidades para dar con ellos, aunque sea una dura realidad", comentó una de las mujeres.


Con las heridas abiertas de la desaparición de sus hijos y otros seres queridos, las personas que acuden a estas búsquedas se unieron al grupo que ha sido liderado desde sus inicios por Mirna Nereyda Medina.


Hasta hoy la iniciativa de Mirna que en principio tuvo demasiadas dificultades para convertirse en grupo formal de búsqueda de entierros clandestinos y fosas, ha logrado localizar osamentas pertenecientes a 84 seres humanos que fueron enterrados en distintas partes de la zona norte del estado.


Con más de 400 carpetas sobre desaparecidos, la familia conformada por mujeres y algunos hombres, padres y hermanos, que se han ido sumando al objetivo único de dar con los restos de las víctimas de manos desconocidas que se llevaron y enterraron en algún solitario lugar, trabajan cada día para tratar de dar con ellos, sus seres queridos de quienes se ha dicho yacen bajo la tierra de nuestros pies.Las familias del grupo no claman justicia aunque en el fondo dicen
"sabemos que la justicia llegará por los actos de cada quien, pero ahora solo queremos descansar de este dolor que no sabemos describir, porque al no saber dónde llorarle a nuestra propia carne vivimos una vida miserable, sin descanso".


Y sin descanso cada día sólo piensan en la pregunta ¿dónde? Dónde buscar, dónde encontrar.



Preguntándose esto mientras atraviesan espinas, caminan entre víboras y peligros mayores; mientras se acaban sus ojos entre la maleza y el monte para no dejar pasar algún indicio porque
"no vaya a ser que pasemos encima de los restos de uno de los nuestros".
Los buscan sin cansancio del alma pero con la fatiga del cuerpo.


Se acaba el agua, el lonche que prepararon desde la madrugada, los zapatos que no rinden y se parten de tanto caminar, el mismo espinal que les arrebata los sombreros con los que se cubren del sol y el día que las devuelve a la realidad, a sus hogares, desde donde se comunican y se apoyan porque esta vez no encontraron nada.



A planear una nueva salida antes de que terminen estas 24 horas. Una búsqueda se va demasiado rápido. Hay demasiados desaparecidos como para quedarse un día sin pensar en ellos. Unas perdieron a sus hijos e hijas, a sus hermanos, otras a sus esposos, pero una vez en el monte, entre las piedras, clavando la pala en la tierra, las rastreadoras buscarán a todos los desaparecidos como si buscaran cientos de tesoros.

19 de abril de 2017

"Nadie sabrá dónde quede mi cuerpo cuando muera"

La desaparición de El Perolo

Hace casi cinco años ocurrió la misteriosa desaparición de "El Perolo", un hombre que vivía en Tabelojeca, El Carrizo, un lugar en el municipio de Ahome, Sinaloa. Su nombre es José Antonio Verduzco Piñata y esta es la historia que se cuenta.

El Perolo salió un viernes de su ranchito el Wachapori del poblado Tabelojeca. Se dirigió al monte a un lugar ubicado entre los conocidos cerros de Barobampo y nunca regresó.

4 de abril de 2017

Jornaleras de los campos de fresa






Emilia Durán tiene 25 años trabajando en el campo fresero que se ubica en el ejido 9 de Diciembre del municipio de Ahome, Sinaloa. Con alegría desarrolla sus labores diarias en la temporada de siembra y cosecha de este delicioso y bello producto de la naturaleza. Emilia, aunque no llegó a estudiar una carrera, se dice